
Ante los
bancos, la mayoría de la gente tiene una actitud casi reverencial. Se suele pensar que tenemos que aceptar todo lo que digan, pero no es así. El director de una sucursal suele tener un
margen de maniobra para determinadas ocasiones. No tenemos que olvidar que es un comercial y debe vender los productos del banco al precio más alto posible, pero también tiene la capacidad de
bajarlo cuando lo considere necesario para poder vender.
Por un lado el director de una sucursal bancaria tiene la capacidad de
negociar y abaratar determinadas
comisiones. Cuanto más dinero se aporta a un banco, más posibilidades. Ante cualquier gasto que parezca excesivo en una
cuenta corriente, o no justificado, debemos consultar con la sucursal. Los bancos pueden abaratar e incluso dejar de cobrar algunas de esas comisiones. Las entidades bancarias suelen estar interesadas en que los clientes domicilien en ellas sus
nóminas o pensiones, y la diferencia de trato que reciben quienes lo hacen respecto a los que no puede ser significativa.
Al ingresar un
cheque, las comisiones que se cobren dependerán de si ese dinero procede de ingresos del trabajo o no. Merece la pena hacer constar que se trata de un pago profesional. Además los bancos cobran una comisión anual por el hecho de tener una
tarjeta. Si realizamos muchas compras con ella podemos pedir que no cobre la
cuota de mantenimiento de la tarjeta.
Eso si, la hipoteca es el producto estrella del regateo. Antes de firmarla hay que tener en cuenta que si contratamos un seguro de vida o una tarjeta de crédito, se puede conseguir una rebaja de los intereses que. La comisión por apertura en una hipoteca puede suponer el 1% del préstamo total, una cantidad muy alta. Es interesante hacer saber al banco que tal cantidad parece alta, e intentar rebajarla al 0,75%.
Si eres un cliente con todos los pagos realizados, conoces una oferta de otro banco con intereses más bajos y quieres trasladar su hipoteca a otra entidad, el banco te puede igualar las condiciones. En este caso la ley no permite el cambio. Además, el banco sabe que trasladar una hipoteca conlleva unos gastos en ocasiones altos como para que compense el cambio de entidad.