Utiliza tu cajero con total seguridad
A pesar de que España es el país europeo que tiene más cantidad de cajeros automáticos por habitante (un dispositivo por cada 730 personas), en nuestro país se producen cada año cerca de 450 robos con violencia o intimidación en los cajeros, es decir, a más de uno por día.
Aunque ya hay cajeros que cuentan con elementos que disuaden a los atracadores, tales como cámaras de vigilancia o personal de seguridad, hay cajeros que son más propensos a algún tipo de acto delictivo ya que pueden estar ubicados en lugares apartados, mal iluminados o en la propia vía pública, sin suficientes medidas de protección.
El primer consejo comienza con la elección del cajero automático. Es preferible evitar los que se encuentran aislados, con poca iluminación o expuestos a la vía pública, especialmente de noche. Si creemos que el barrio donde se está no es seguro o si no utilizas un determinado cajero de manera habitual, es preferible buscar otro que sí cuente con elementos disuasorios, como iluminación propia, puerta con cerrojo y cámara de vigilancia. En ocasiones usar un cajero de otra red, a pesar de la comisión, puede dar más tranquilidad.
Otro consejo es asegurarse de que no hay nadie a nuestro alrededor. No es conveniente utilizar un cajero en compañía de otras personas, aun cuando parezcan inofensivas o sean niños, ya que se han dado casos de robos perpetrados por menores. Si no se puede evitar la presencia ajena, es fundamental que nadie vea tu clave de acceso personal o PIN. No lleves escrito este número en un papel, y no uses combinaciones sencillas. Además es conveniente en el momento de ingresar el número, cubrir el teclado con una de las manos o el cuerpo para que ninguna otra persona tenga acceso visual.
Si la operación que vas a realizar es la de extracción de efectivo, se recomienda guardarlo con rapidez, antes de salir nuevamente a la calle, y si el cliente desea contarlo, hacerlo luego con discreción. En cuanto a la tarjeta, tenerla a mano sirve para que el proceso sea más ágil. Abrir el bolso o cartera junto a un cajero y ponerse a rebuscar impide estar atento al entorno y favorece los atracos.
También debemos fijarnos en que no existe ningún dispositivo extraño colocado a la entrada de la ranura por la que debemos introducir la tarjeta. En ocasiones se han fijado dispositivos capaces de leer y guardar la información de las tarjetas para poder después copiarlas y utilizarlas ilegalmente.
Para finalizar también se recomienda estar atento a los objetos que llevemos con nosotros. Una táctica muy utilizada es que el supuesto atracador se aproxima a las bolsas de la compra, el paraguas o cualquier otra cosa que uno lleve, para distraernos y hacerse con el botín. Lo primordial en ese momento es concluir o cancelar la operación que se está haciendo y recuperar la tarjeta y retirarse.
Y sobre todo, si vas en coche al cajero, déjalo apagado y con las puertas cerradas con llave.
Aunque ya hay cajeros que cuentan con elementos que disuaden a los atracadores, tales como cámaras de vigilancia o personal de seguridad, hay cajeros que son más propensos a algún tipo de acto delictivo ya que pueden estar ubicados en lugares apartados, mal iluminados o en la propia vía pública, sin suficientes medidas de protección.
Otro consejo es asegurarse de que no hay nadie a nuestro alrededor. No es conveniente utilizar un cajero en compañía de otras personas, aun cuando parezcan inofensivas o sean niños, ya que se han dado casos de robos perpetrados por menores. Si no se puede evitar la presencia ajena, es fundamental que nadie vea tu clave de acceso personal o PIN. No lleves escrito este número en un papel, y no uses combinaciones sencillas. Además es conveniente en el momento de ingresar el número, cubrir el teclado con una de las manos o el cuerpo para que ninguna otra persona tenga acceso visual.
Si la operación que vas a realizar es la de extracción de efectivo, se recomienda guardarlo con rapidez, antes de salir nuevamente a la calle, y si el cliente desea contarlo, hacerlo luego con discreción. En cuanto a la tarjeta, tenerla a mano sirve para que el proceso sea más ágil. Abrir el bolso o cartera junto a un cajero y ponerse a rebuscar impide estar atento al entorno y favorece los atracos.
También debemos fijarnos en que no existe ningún dispositivo extraño colocado a la entrada de la ranura por la que debemos introducir la tarjeta. En ocasiones se han fijado dispositivos capaces de leer y guardar la información de las tarjetas para poder después copiarlas y utilizarlas ilegalmente.
Para finalizar también se recomienda estar atento a los objetos que llevemos con nosotros. Una táctica muy utilizada es que el supuesto atracador se aproxima a las bolsas de la compra, el paraguas o cualquier otra cosa que uno lleve, para distraernos y hacerse con el botín. Lo primordial en ese momento es concluir o cancelar la operación que se está haciendo y recuperar la tarjeta y retirarse.
Y sobre todo, si vas en coche al cajero, déjalo apagado y con las puertas cerradas con llave.



Utiliza tu cajero con total seguridad
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